El secretario de Estado de Universidades, Màrius Rubiralta, explicó ayer en Bilbao a los responsables de la UPV la estrategia de modernización de los estudios superiores. Rubiralta destacó la apuesta del Gobierno por una Universidad pública y «solidaria» que potencie las becas para que todos los jóvenes tengan acceso a Grados y Máster, y contribuya a construir una «sociedad del conocimiento» frente al actual modelo «especulativo» en crisis.
-¿Qué titulaciones hacen falta a la sociedad en estos momentos?
-Las carreras que nos hacen pensar y nos ayudan a meditar una solución ante una situación crítica.
-¿Por ejemplo?
-En años anteriores a 2000 en las grandes empresas se contrataban filósofos porque sabían pensar en momentos de gran complejidad de decisión. Fueron un elemento clave. También es evidente que al País Vasco, a España y a Europa le faltan vocaciones científicas, en ingeniería, en matemáticas. Estudios de mayor complejidad y dedicación.
-Difícil. Los jóvenes investigadores se quejan que ganan una miseria.
-La sociedad no valora la investigación. ¿Quién tiene la culpa? Hemos potenciado una economía especulativa, que se ha hundido. ¿Por qué durante los años de vacas gordas no se utilizó una parte de los fondos a mejorar la investigación? Si queremos construir una economía basada en el conocimiento, hay que potenciar las vocaciones científicas, que los investigadores tengan mejor situación económica y personal o no avanzaremos y seremos un país condicionado por otros más activos.
-Las universidades están en pleno proceso de diseño de títulos de Grado. Hay que poner un mínimo de alumnos para que resulten rentables.
-En la educación pública no se puede hablar de rentabilidad. En Oxford hay estudios con cuatro alumnos porque son estratégicos. Pero sí hay que saber qué es lo que vale cada cosa que hacemos, y que las universidades entiendan que todo lo acaba pagando el contribuyente. Hacen falta más recursos para educación superior, sí, pero los recursos son limitados y también hay que ser solidarios en un momento de grandes necesidades sociales.
-¿Cerraría una carrera con menos de 20 alumnos en primer curso?
-Por ejemplo, una facultad de Matemáticas única en una comunidad con 15 alumnos. La Administración no puede decir, como no tiene matrículas, la cierro. No tener estudiantes de matemáticas es una de las situaciones más graves que puede sufrir un país, porque gran parte del progreso depende de ese tipo de estudios. Lo hemos visto en Alemania, que han ido a buscar grandes matemáticos a la India. Lo mismo que ocurre con las matemáticas lo podemos aplicar a las filologías.
-¿Y si el mercado de trabajo no demanda esos profesionales?
-No es el mercado de trabajo, es la valoración social de esos estudios. El problema de que no haya alumnos en Matemáticas no es de la Universidad, es de la sociedad. Si se da valor a un modelo personal dirigido al menor esfuerzo, al 'no trabajo', puede haber una disfunción negativa en la demanda de estudios.
Proceso de Bolonia
-¿Por qué hay tantos sectores críticos al proceso de Bolonia?
-El proceso se ha iniciado con retraso en España. En el momento en el que se lanza, en 2006-2007, coincide con una etapa de crisis social y económica en Europa, algo que no ocurrió en países que hicieron esta transición en 2002. Es una de las razones de la contestación.
Fuente:http://www.elcorreodigital.com/vizcaya/20090313/pvasco-espana/para-salir-crisis-hacen-20090313.html
-Se quejan facultades, docentes...
-El cambio de licenciaturas a Grados implica la modificación de planes de estudio. Obliga a cada centro a redefinir el papel de las materias y de su ámbito. La metodología cambia: el estudiante debe ser más activo en el aprendizaje y hay que adaptar las nuevas tecnologías a la educación superior, elemento que no todo profesor lo vive con la misma facilidad. Son comprensibles las tensiones entre departamentos, docentes, centros...
-Y los rectores piden más dinero.
-Se quejan y con razón. Cuando se inicia el proceso en 2006 se pone como dogma de fe, erróneo, que el coste iba a ser cero. Hay que cambiar aulas por entornos más adecuados a la nueva enseñanza, modernizar bibliotecas para convertirlas en centros de autoaprendizaje, introducir medios informáticos... El Gobierno ha destinado ya dinero a esos fines, aunque es insuficiente, y las universidades deben incluir esas inversiones en los planes plurianuales.
-Las oposición más fuerte es de los alumnos, dicen que que los estudios se van a encarecer.
-Todos los estudiantes quieren que su Grado sea válido en otros países. Lo que hay que hacer es procurar becas suficientes para que Grado y Máster estén al alcance de los que no tienen medios. El Consejo de Ministros hizo una declaración en defensa de la Universidad pública, se comprometió a incrementos anuales de becas para que la adaptación de los estudios a Europa no limite el acceso de los estudiantes con menos recursos.
-¿Cuál es su apuesta?
-Una Universidad solidaria. Que utilice el conocimiento que genera para la mejora social y económica de su entorno, pero también que ejerza cierta solidaridad. Con una atención fundamental a las becas y ayudas para que cualquier persona pueda acceder a Grados y Máster. No podemos desaprovechar ningún talento.
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